Monday, February 14, 2011

Regreso a Ciudad Gótica



En una época multicolor, ciertamente muy distinta a esta, un eminente profesor nos contaba sobre una maravillosa ciudad donde gobernaba el irreductible imperio de la ley. Una ciudad sin corrupción ni hampa. Caracas, la ciudad del hombre justo. Lamentablemente, decía el profesor, en su más cercana vecina, Ciudad Gótica, la historia era completamente distinta. Los ciudadanos de Gótica estaban sometidos por la inseguridad de sus calles y por la podredumbre de un gobierno corrupto al que poco le interesaba el progreso de la sociedad gotiqueña.

Hoy, de encontrarme con el emérito profesor, le comentaría que Ciudad Gótica se quedó corta. A sus peligrosas calles puede agregarse el gobierno de Nottingham, donde un implacable y regresivo recolector de impuestos drena a sus indefensos habitantes en beneficio de quienes detentan el poder. Además, le hablaría de los poderosos empresarios de Metrópolis, quienes a través de sus conexiones con la administración pública, planean dominar al mundo, o al menos, al país.

Y es que más allá de las páginas de los comics y de las novelas de caballería, la mayoría de los días nos encontramos en medio de una tragedia Orwelliana, atrapados entre 1984 y una Rebelión en la Granja, donde un “Gran Hermano” nos bombardea con su ideología, al tiempo que nos espía y unos cochinos nos tratan de imponer su ineficiente y pasado de moda esquema de gobierno. Es agotador.

Cansado y aburrido de tanta necedad, me largué por un par de años en busca de aventura y novedad. El extranjero me trató muy bien. Estudié, trabajé y formé una familia. Mucho más de lo que esperaba, ordene mi vida y mis ideas. Pero después de un tiempo me comenzó a atormentar una idea que golpeaba mi cabeza como cincel a la piedra. Encontré lo que estaba buscando cuando me fui: una razón para volver.

Un miércoles cualquiera, recibí un email de despedida de uno de los directores legales de la compañía donde trabajaba. Se trataba de un abogado brasilero quien había tenido una exitosa carrera en la empresa y que había decidido regresar a su país para desarrollar un proyecto personal.

En la carta, el abogado carioca nos relataba sobre su juventud en Brasil. Hablaba sobre tiempos duros que parecían nunca acabar. Contó como los mayores repetían incesantemente a los jóvenes, que tuvieran paciencia, que Brasil era “el país del futuro.” Harto de esperar al dichoso futuro, el joven abogado decidió ir a buscarlo en otro lado. Partió a los Estados Unidos con su título de abogado bajo el brazo y se embriagó con el sueño americano. Fue exitoso. Narró todo lo que el país y la compañía habían hecho por el y su familia. Dio agradecimientos como si de los Oscar se tratase. Y luego, en un giro literario perfecto, dijo: “Pero ahora, el futuro ha llegado.” Punto y aparte.

Al terminar de leer la carta tenía la piel de gallina. ¡Una verdadera historia de éxito! ¡Un regreso triunfal! “¿Cuando nos llegará nuestro futuro?” me pregunté. Entonces, un pensamiento me estremeció como un escalofrío. Recordé lo que los mayores repetían incesantemente a los venezolanos de mi generación: “Esta vaina, la van a tener que arreglar ustedes.”

Esa carta me dio claridad en cuanto al siguiente paso. Volver a donde soy realmente útil.

Los cambios no se generan por osmosis solo porque son justos o necesarios.

El regreso me presentó a una ciudad de pocas luces, pero con mucho corazón. Para quienes quieran verlas, quedan semillas de esperanza en nuestro pequeño conuco quemado. Hay una generación de gente, más joven que yo, que parece entender la magnitud de cruzada que han heredado.

Mientras esperamos que aparezca Bruno Díaz para que componga este rollo, podemos empezar por quedarnos y representar, por regresar y traer de vuelta nuevas ideas en cabezas frescas. Nuestra sola presencia descompensa a los Guasones que nos gobiernan.

No necesitamos excusas para quedarnos a defender lo que es nuestro. Razones sobran y cada quien conoce la suya. A mi, últimamente, me mueve la idea de, un día, poder decirle a mi hija: “Tranquila, quédate aquí, porque ESTE, tu país, es el país del futuro.”

4 comments:

  1. Más que nice. Es excelente !!!
    Efectivamente aún queda futuro, es más ESTE ES UN PAIS DE FUTURO, pero existe una generación que empieza a sentirse cansada.
    Ojalá y estés en lo cierto de que hay una generación "más joven que yo, que parece entender la magnitud de cruzada que han heredado".
    Si ello es así, bien por esa generación!!! No les va a hacer falta que regrese Bruno Díaz.

    ReplyDelete
  2. No imagino otro país para mis hijos, Me niego a entregar el país al malandraje. La lucha es de TODOS, ojalá despertemos de una buena vez!!!

    ReplyDelete
  3. Algo se está cocinando, sin duda será un año interesante.
    Tibiwar: creo que el despertar está a la vuelta de la esquina.
    Saludos!

    ReplyDelete