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“Se encuentra el Socio principal de una tradicional firma de abogados en su oficina, sin un carajo que hacer por supuesto. Se plantea si el hacer el amor con su mujer es trabajo o placer y si, de ser trabajo, esto sería facturable.
Llama al abogado asociado y se lo plantea: ¿Hacer el amor con mi mujer es trabajo o placer? El abogado asociado responde: "Pues no lo sé, tendría que estudiarlo". El Socio mayoritario le da una hora para responder. El abogado asociado acude donde el abogado contratado y le pasa la bola: ¿Que el jefe haga el amor con su mujer es un acto facturable o de placer?" El abogado contratado, entretenido jugando solitario, le responde que no lo sabe.
El abogado asociado le dice que tiene 45 minutos para averiguarlo. El abogado contratado le rueda la pregunta a un abogado recién graduado, que estaba muy ocupado peleándose con la máquina del café, sin nada que hacer, por supuesto. Pero él tampoco sabe la respuesta.
Al final le llega la pregunta al Pasante, que tiene la mesa llena de expedientes, 15 memos que enviar, 18 oficios que redactar, 8 informes que elaborar, y como si fuera poco tiene parcial en un par de horas en la Universidad... en fin, hasta el culo de trabajo por hacer.
Su jefe le dice que tiene cinco minutos para decirle si el hecho de que el socio principal haga el amor con su mujer es trabajo o placer. Sin levantar la cabeza, el Pasante responde inmediatamente: ¡¡Es placer!! Su jefe, intrigado por la rápida respuesta, le pregunta: ¿Cómo ha llegado tan rápidamente a esa conclusión...?" ¡¡ PORQUE SI FUERA TRABAJO FACTURABLE, SEGURO QUE ME LA TENDRÍA QUE COJER YO!!”
¡Honor a quien honor merece!
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