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Monday, May 24, 2010

Idio-sin-crasia

Tengo que confesar que llegué hasta la adolescencia sin saber lo que significaba la palabra idiosincrasia. De repente un día apareció en el vocablo de la gente que me rodeaba. Cada vez que la oía asentía con la cabeza y ponía cara de circunstancia. Descifrando el misterio de la mejor forma que podía, entendía que se trataba de algo que acompañaba indistintamente a la palabra venezolano. La Idiosincrasia del Venezolano. Según mis limitados dotes deductivos entendía que no era algo bueno y que la famosa idiosincrasia esta, tenía la culpa de todos nuestros problemas. “Te comes la luz-Idiosincrasia del Venezolano; te coleas-Idiosincrasia del Venezolano; te robas unos reales-Idiosincrasia del Venezolano; te pegas detrás de la ambulancia-Idiosincrasia del Venezolano.” En mi cabeza de 11 años y ante una fobia a todo lo que olía a colegio, yo era incapaz de levantar un diccionario para averiguar el significado de la bendita palabra. En lugar de eso le inventaba significados “es algo obviamente malo, ligado a nosotros, un insulto o una burla. ¿A lo mejor una palabra compuesta? Ni idea. Idiosincrasia, suena como a Idiota. Idiotas… Idiotas sin…gracia. ¡Coño de bolas! ¡Idiotas sin gracia! Los idiotas sin gracia de los venezolanos.” Ahí estaba, un insulto diseñado en casa para describir las coñoemadradas criollas. De ahí en adelante cada vez que oía la palabra, veía la frase completa en mi cabeza “Idiosincrasia hehe… Idiotas sin Gracia” y sonreía como quién jura que descubrió el agua caliente.


Y es que en eso nos hemos convertido, en unos idiotas sin gracia. El típico alguacil de tribunal que sonríe mientras te informa cuanto es el “traslado” de la juez para practicar la medida. Si, el traslado. “Traslado” y “Habilitado” par de productos del ingenio tapa amarilla del venezolano. Dos formas de sacar real “pal café” que no solo se convirtieron en la regla sino eventualmente en ley. El fiscal de tránsito que lanza un piropo mientras matraquea a la señora que se come la luz y la señora que le pregunta al fiscal “como nos arreglamos.” Se entienden en su mundito y ninguno es mejor que el otro. No somos mejor que el fiscal que matraquea si no podemos decirle viéndolo a los ojos que nos ponga la multa. Apuesto lo que sea a que desvía la mirada. Después se quejan que el carajito les saca un 20 pirata.


No fue hasta que oí la palabra acompañando otro gentilicio, que entendí que se refería a las costumbres de un grupo determinado. Osea que no necesariamente era un insulto. Ni tenía nada que ver con sinverguenzura. “Los alemanes no entienden de ineficiencia ni de inexactitud por su idiosincrasia.” ¿Como es la vaina?


En nuestro barrio si alguien es vivo hay que pegársele y si es bueno, aaaajn ese es un pobre huevón al que la mujel le monta cachos con el vivo.


Yo no me salvo, tampoco es que soy santo ni mucho menos. He hecho cualquier cantidad de cosas de las que me arrepiento ¡ah!, porque esa es la primera que te lanzan, “yo nunca me he arrepentido de nada.” ¿Cómo carajo no te vas a arrepentir de una coñoemadrada? Lo peor es que cuando me he puesto moralista más de una vieja con la nariz empolvada me ha dicho “si y cualquiera jura que tu nunca te has comido una luz,” como si se tratase de un cachito. ¡Coño no! ¡Nunca me he comido una luz! ¿Por qué les cuesta tanto entenderlo? ¿Y por qué? No sé. ¿Por punto capaz? ¡O simplemente por que no se hace coño! A mi me enseñaron de carajito que rojo es para y no pasa cuando puedas.


Y es que si eso es lo que hemos visto toda la vida, como carajo vamos a pretender que no tengamos a esta cagada de Capataz disfrazado de Popi burlándose de nosotros todos los domingos. Si a la final todos están dispuestos a comerse la luz para llegar de primero. Lo peor es que la desesperación de la gente que se queda atrás es tal, que todo el mundo termina comiéndose la luz o pegándose detrás de la ambulancia. Ese complejito de llegar primero nos tiene jodidos. Y harto problema que tenemos con el amarillo carajo, esa zona gris entre lo que se puede y no se puede, como nos encanta el amarillo. A buen entendedor pocas palabras.


No podemos pretender pedir algo mejor a lo que tenemos si cada vez que nos echan una vaina tratamos de sacarle provecho con nuestro ingenio tapa amarilla. Es esa cualidad la que se encargó de desprofesionalizar a nuestra gente en los últimos años.


Estamos ante una nueva encrucijada. Pero esta vez más que deprimirnos y buscar una nueva solución tapa amarilla que nos haga ricos en cinco minutos, es hora de recoger el pico y la pala. Desempolvar el Código Civil. Sacar la calculadora. Usar la cabeza.


Lo que nos viene no es fácil. Va a ser difícil en todos los sentidos que podamos imaginar. Pero nada es imposible y todavía la mayoría no hemos empezado a pelear. Ellos le han dado al país con todo lo que tienen, nosotros ni con la mitad. Lo que se les viene encima es el infierno. Si queremos, claro.


Está gente despilfarró una de las más grandes fortunas de Latinoamérica con ese complejo de beisbolista que tienen. No dejemos que despilfarren el talento que queda en el país.


Últimamente he leído mucho en el periódico, revistas y otros blogs sobre el famoso plan B. Le he visto la cara al exilio y no es nada bonito, quien opte por esa opción se la respeto, carajo quién sabe si le estoy diciendo conchudo al morrocoy. Pero en 10, 20 o quizás 30 años, cuando estemos muy cómodos viviendo en el Doral, con un carajito en Seattle y el otro en Okala, que de vez en cuando llamen para excusarse en Spanglish (entiéndase Spanglish de verdad, no el super cool que hablamos en Caracas), de no llegar a casa por el Día de Acción de Gracias, pensaremos en esa vaina chévere que unas vez tuvimos y quizás, solo quizás, nos arrepintamos de no haberle tratado de meter el pecho a la situación y haber salido como unos polaquitos arrastrando los pies y cargando una bolsa de basura negra con un cuadrito del Ávila adentro.


Sin ánimos de ofender a nuestros hermanos de Polonia, se les respeta todo lo que han aguantado y peleado, pero es que así me lo imagino.

Sunday, May 9, 2010

Reality killed the Video Star*


Como buen adolescente 90210, yo crecí con MTV. Mis viejos nunca entendieron como podía pasar tantas horas pegado a Cablevisión viendo videos de rock. Nirvana, Pearl Jam, Tom Petty, Metallica, Counting Crows, Michael Jackson, Red Hot Chili Peppers, R.E.M., Stone Temple Pilots, Blind Melon, Soundgarden, Faith No More (el video de Epic es mi favorito de todos los tiempos), 4Non Blondes, Guns n´ Roses, Aerosmith, Alicia Silverstone por dios! Creo que hubiese podido pasar todo el bendito día viendo a la Silverstone colgando de un puente y pintándole una paloma a su ex. Me gustaba tanto que hasta su película me pareció una maravilla y hasta el sol de hoy la defiendo a capa y espada. En fin, los videos eran geniales y sus directores unos maestros. En un espacio de 3 minutos contaban historias que le alborotaban las hormonas a sus inseguros y fieles espectadores. Lograban entretener. Horas de mi vida, días, meses, bienvenidos Beavis y Butthead a comer a mi casa. MTV Unplugged, no hay palabras, absolutamente genial. El Unplugged de Nirvana es quizás uno de los conciertos televisados más vistos de la historia. Recuerdo una vez mientras veía el clip de Where did you sleep last night por la enésima vez, que mi mamá pasó cerca y al ver el alarido de dolor de Cobain al final de la canción, me dijo en tono de madre preocupada “ese tipo pareciera que se fuera a suicidar, porque ves eso?” Eso fue dos años después de la desaparición de Cobain, mejor caracterización del concepto de teenage angst, imposible. En fin, todos fueron increíbles Eric Clapton, Charlie García y si, por qué no, Shakira también.

El tiempo pasa, inevitable. Y con el paso del tiempo uno se va complicando la vida. Poco a poco empecé a perder el tiempo en otras cosas y quedó poco para dedicarle a los videos. Descuido total. Ya entrado en la Universidad, todavía me quedaba la costumbre de surfear por MTV un par de minutos una vez por cuaresma, no lo suficiente como para familiarizarme con la programación. Sí veía con cierta satisfacción que mi hermana más pequeña había heredado la costumbre y se tomaba la molestia de regalarle tiempo a mi canal favorito. Sabía que ella no podía tener exactamente el mismo gusto musical que yo, pero no me quedaba duda que mi canal haría la tarea de criarla adecuadamente, tal y como hizo conmigo.

Pero cual es mi horror, al descubrir lo que los ejecutivos habían hecho con el canal. MTV, el que alguna vez fue para mí un símbolo de rebeldía adolescente, ahora no hacía sino transmitir videos para carajitas y mariquitos. Backstreet Boys, Britney, Nsync, Pink, Avril Lavigne, Cristina Aguilera y Lady Mermelada, no sigo con la lista porque se me revuelve el estomago. ¡Que mierda! ¿Y cual fue el resultado de esta diarrea audiovisual?????? Una dama llamada Nueva York y una señorita de nombre París. Maldita sea. Malditos sean todos. Flavor Flave, Brett Michaels y su autobús de zorras, Daisy, Tila, Room Raiders, Next, Tool Academy, Double Shot of Love, I love Money, Ray Jay. Jackass se medio salvaba en su época, pero ahora hay cuarenta programas iguales en donde todos sale el hijo de su madre Bam Margera. ¡Coño de su madre! ¿Y los videos? Ni Britney.

Eso fue el año pasado. Este año si se la terminaron de comer. Cuando pensábamos que la cosa no podía ser peor, un programa llamado Jersey Shore se apoderó del Espectro Radioeléctrico. Para que se entienda, Jersey Shore es las Kardashian a la N potencia y Snooki es el engendro de Satanás con Kim.

Perdónalos Dios, no saben lo que han hecho. La cultura yankee absorbe todo como una esponja. Las gringas ven a Kate Goselling como un fashion icon y a Paris Hilton como la encarnación de la elegancia y el estilo. Hasta hace nada algunos sitios de Nueva York pagaban hasta 10 palos a los niches de la costa de Jersey para que los visitaran como campaña de marketing. Yo a esa gente solo la iría a ver al zoológico, si me pagan.

El primo cuarentón también anda en lo mismo, Vh1 pasa la misma mierda. En lo único que puedo pensar es en que Karma se la jugo feo a mi canal favorito. Para llegar a esa conclusión me tuve que pasar las de Caín. Me pegué todos los reality shows que pude, me torturé por interminables horas viendo a New York resolverse con la parida de idiotas más grande del planeta, a Sanyaya tratando de demostrar su ausente masculinidad en medio de la selva y viendo a una exestrella de rock hacer el ridículo en busca de una stripper con aptitudes de ama de casa. Pero ahí no estaba la respuesta, tampoco en los boy bands y las estrellas adolescentes pop de finales de los 90 y principios de esta década.

Karma le cobró una vieja, la más vieja de todas: Video killed the radio star. Lo que está pasando ahora ya había pasado antes y volverá a pasar. Nos burlamos de la noble radio y tratamos de imponer un medio que nos enseñaba a nuestros ídolos más de cerca. Y la inmediatez de estos tiempos y el morbo de la gente nos mataron.

Lo peor de toda está porquería es que la mayoría tiene sus esperanzas puestas sobre los hombros del hermanito menor de Cristina Aguilera, quién tras haber quedado picado de culebra con el Voulez-vous coucher avec moi (ce soir)? de su hermana asumió el pseudónimo Lady Gaga y se adueño de las discotecas con canciones Britney style, que la gente, estúpida como siempre, llama progresivas.

No hay consuelo y tenemos pocas esperanzas. Yo solamente sueño con el día en que el Gran Cornholio renazca de las cenizas como el Ave Fénix y, armado de una sobredosis de cafeína, acabe con todos estos hijos de puta.


*Este post lo escribí hace 1 año en medio de un ataque de ira, sin pretensiones bloggeras. Porsia las moscas, el título se lo puse antes de que Robbie Williams sacara su álbum homónimo.