tag:blogger.com,1999:blog-71558143852166345472013-04-28T13:48:01.833-04:00NIXON VEGACrónicas, ensayos y cuentosRaúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.comBlogger97125tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-56058272368469391462013-04-28T13:48:00.000-04:002013-04-28T13:48:01.841-04:00La solvencia y el miedo<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aquel lunes, a eso de las ocho de la mañana, cruzaba la plaza Altamira para tomar el Metro. Estaba trasnochado, el día anterior había trabajado una jornada de 16 horas. Hace rato que las elecciones dejaron de ser ocasiones en las que la familia se reúne para comer parrilla y caerse a gritos; ahora se trabaja, no importa el bando. El sueño había llegado tarde, y con un dejo verdaderamente agridulce. Pero no había lugar para modorra, ni resaca electoral. Tenía que patear calle, correr a sacar una solvencia de servicios para poder registrar la venta de un inmueble. Esas cosas en las que los abogados se han venido hundiendo últimamente, embarrados entre la gestoría y la jurisprudencia de taquilla. Ahora todo requiere una solvencia, ese pedazo de papel que certifique que no le debes nada a nadie.</span></div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span><a href="http://prodavinci.com/blogs/la-solvencia-y-el-miedo-por-raul-stolk/"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Para leer artículo completo, click aquí.</span></a>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-70671731354254791482013-04-10T18:23:00.001-04:002013-04-10T18:23:10.337-04:00No por teléfono<br /><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Jaime evita el contacto telefónico. Va un poco más allá. No habla una palabra si tiene un celular en frente, no importa que esté apagado.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Nos citamos en un café de Los Palos Grandes. Mientras disfruto un marrón, me doy cuenta de que un tipo da vueltas tratando de robar mi atención. El hombre es de baja estatura, con restos de pelo rojizo coronando una calva reciente,y lleva una percudida camisa blanca con distintos bolígrafos en el bolsillo del pecho. Al hacer contacto visual se acerca. Trastabilla con una serie de palabras de las que, entiendo, debería formarse una pregunta: “¿Tienes celular?”.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Le miento. El hombre se sienta. Trae consigo un preciado secreto. Evidentemente, Jaime no es su nombre. La paranoia no le permite publicidad, mucho menos un ápice de cordura.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><br /><div style="border: 0px; color: #333333; margin-bottom: 18px; outline: 0px; padding: 0px; text-align: justify; vertical-align: baseline;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/sobre-las-grabaciones-de-llamadas-telefonicas-por-raul-stolk/"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Para leer artículo completo hacer click aquí</span></a></div><br />Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-1415778276672591862013-04-06T22:33:00.002-04:002013-04-06T22:34:18.954-04:00El coraje en la memoria<br /><div style="border: 0px; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 18px; outline: 0px; padding: 0px; text-align: justify; vertical-align: baseline;">Una vez le pregunté a Francisco Suniaga por qué pensaba él que la extraordinaria historia de la locura de Diógenes Escalante había sido un hecho poco conocido por los venezolanos. Luego de revolver su café, y meditarlo por un segundo, respondió: “Porque en Venezuela, como decía Betancourt, los escándalos se suceden con demasiada rapidez, y un escándalo sucede al otro. Además, la locura de Escalante, en principio, fue manejada de manera muy discreta por la familia y por la prensa de la época. En esta época, no te hubieras salvado. Entonces: porque la familia lo manejó con discreción, porque lo sacaron del país, porque inmediatamente después ocurrieron cosas mucho más importantes, la revolución de octubre, el gobierno de Gallegos, el golpe contra Gallegos, la muerte de Delgado Chalbaud… es demasiada vaina para un solo país. ¿No crees?”</div><div><a href="http://prodavinci.com/blogs/el-coraje-en-la-memoria-por-raul-stolk/">Para leer artículo completo, click aquí</a></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-43535300030643021802013-03-20T22:45:00.002-04:002013-03-20T22:46:54.701-04:00El hombre de Río<br /><div style="border: 0px; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 18px; outline: 0px; padding: 0px; text-align: justify; vertical-align: baseline;"><span style="border: 0px; margin: 0px; outline: 0px; padding: 0px; vertical-align: baseline;">Artículo publicado en Clímax 02/2013 No. 69</span></div><div style="border: 0px; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 18px; outline: 0px; padding: 0px; text-align: justify; vertical-align: baseline;"><i style="border: 0px; margin: 0px; outline: 0px; padding: 0px; vertical-align: baseline;">“Me atrae la curva libre y sensual. En la curva encuentro las montañas de mi país. El curso sinuoso de sus ríos, las olas del mar, el cuerpo de la mujer preferida. El Universo está hecho de curvas, el Universo curvo de Einstein.”</i></div><div style="border: 0px; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 18px; outline: 0px; padding: 0px; text-align: justify; vertical-align: baseline;">“¡Quítese eso de la cabeza, una negra no debe utilizar sombrero!” Los gritos de la abuela, regañando a la coqueta sirvienta, quedaron cincelados en la memoria del nieto. Poco imaginaría aquella dama, acostumbrada a las formas de la clase media alta de principios del siglo 20, que aquel insignificante acontecimiento, encendería en el joven Oscar un sentimiento que, eventualmente, le llevaría a inscribirse en el partido comunista, a vivir en el exilio por varios años, y a entablar amistades con polémicas personalidades de la izquierda latinoamericana. Casi un siglo más tarde, ese muchacho, contando con 104 años y reconocido como uno de los arquitectos más influyentes del mundo, moriría aferrado a los ideales desatados por aquella injusticia.</div><div><a href="http://prodavinci.com/blogs/oscar-niemeyer-el-hombre-de-rio-por-raul-stolk/">Para leer el artículo completo click aquí</a></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-51407901485231972362013-03-08T10:28:00.002-05:002013-03-08T17:23:50.647-05:00El último mensaje de Hugo Chávez<div style="text-align: justify;"><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-wFvAFTLx5po/UToINCKoQsI/AAAAAAAAAiY/VC8PMlSpzNI/s1600/Ultmenschavez.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="221" src="http://4.bp.blogspot.com/-wFvAFTLx5po/UToINCKoQsI/AAAAAAAAAiY/VC8PMlSpzNI/s400/Ultmenschavez.jpg" width="400" /></a></div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Desconcierto en el tráfico. Ironía o, más bien, cliché. Cuando anunciaron la muerte de Hugo Chávez yo estaba en una cola. Escuchaba, muy interesado, una entrevista que le hacían a un astrónomo venezolano de apellido Campins. Cadena Nacional de Radio y Televisión. Nicolás Maduro abre la alocución dando la fecha. No hizo falta más detalle. Anunciaría la muerte del Presidente. Mientras pronunciaba las palabras que confirmaban lo que asumí como un hecho, se iba quebrando en sollozos. No asimilé la noticia inmediatamente. Chávez tenía eso, la capacidad de crear el desconcierto de lo impensable. Momentos imposibles.</span></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Busqué una imagen, un primer recuerdo que demarcara el camino recorrido. Y la que encontré no fue de aquel “por ahora” de guerrero. Tampoco la de la única vez que lo vi en persona, en la Universidad mientras vendía su candidatura en el 98, cuando con sonrisa de presentador de tv evitaba las sagaces preguntas de estudiantes mayores que yo. La imagen ni siquiera era directamente de él. Era de la cara de mi padre —mi papá— viéndolo arrancarse la corbata, agarrar tarima, y hacer la infame señal de “golpe” chocando el puño izquierdo contra su derecha abierta. "Nos jodimos", dijo mi viejo. Aquel primer mensaje fue claro.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Las palabras del Vicepresidente contrastaron brutalmente con las que había pronunciado al medio día, cuando envió un mensaje claro a la oposición —QUE NADIE SE EQUIVOQUE— y uno desquiciado a los Estados Unidos. No, estas palabras eran sentidas. Melancólicas. Me sentí solo. Levanté la mirada buscando solidaridad en el tráfico, pero me encontré con muchas lágrimas. Unas de desesperanza, otras de alivio. Todas silenciosas. Y así, nos acompañamos por unos minutos en la soledad de nuestras cápsulas llenas de aire acondicionado.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al día siguiente se había roto el trance. Los testimonios de las cientos de personas entrevistadas en la caravana que acompañó a los restos del Presidente, serían una mezcla de los dos mensajes televisados del día anterior. Por un lado, el profundo dolor por la muerte de un líder que les trajo reivindicación por siglos de exclusión social y, por el otro, el absurdo y retrógrado repudio a quienes le hicieron oposición al Presidente Chávez. Agresividad y odio.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">En su despedida, antes de volver a Cuba para una nueva intervención quirúrgica, Chávez se dirigió a su gente. Como ciudadano que nunca comulgó en la Fe a Chávez, ingenuamente, esperaba palabras de inclusión. Después de tantos años he entendido, como muchos, que solamente hay futuro en este país si reconocemos a la otra parte. Y digo reconocimiento, porque es lo primero, lo básico, la unión viene después. Pero sólo hubo palabras para los revolucionarios y “los que sienten la patria en su corazón” —que asumo, no incluye a opositores—. Además, utilizó varias veces el ahora tan mentado “que nadie se equivoque” sin destinatario en particular. El mensaje, en efecto, estaba dirigido a SU gente, la gente del Partido Socialista Unido de Venezuela. La oposición no fue nombrada, ni para bien ni para mal. Esa exclusión es demoledora. Ese desconocimiento. No importas. No existes.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El último mensaje de Hugo Chávez fue el que no entregó. El que una mitad del país quedó esperando, y el que la otra mitad entendió.</span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-19225608658437777632012-12-05T12:03:00.000-05:002012-12-05T12:06:36.305-05:00Un buen perfil<div style="text-align: justify;"><style><!-- /* Font Definitions */ @font-face {font-family:Cambria; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:auto; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0in; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ascii-font-family:Cambria; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Cambria; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-theme-font:minor-bidi; mso-ansi-language:ES-TRAD;} a:link, span.MsoHyperlink {mso-style-noshow:yes; color:blue; text-decoration:underline; text-underline:single;} a:visited, span.MsoHyperlinkFollowed {mso-style-noshow:yes; color:purple; text-decoration:underline; text-underline:single;} @page Section1 {size:8.5in 11.0in; margin:1.0in 1.25in 1.0in 1.25in; mso-header-margin:.5in; mso-footer-margin:.5in; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} </style><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Almuerzo en una tasca de Chacao con un colega de aquellos tiempos <a href="http://prodavinci.com/2010/10/15/actualidad/aventuras-de-un-pasante-o-de-como-el-mundo-es-del-hombre-justo/">en que pateaba tribunales y desayunaba Platanito y Frescolita en la esquina de Pajaritos</a>. </span></span></div><div style="text-align: justify;"><div style="text-align: justify;"><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"></span><br /></div><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">—Hará un par de semanas —me dice—, tras las presidenciales, estuve meditando sobre dónde estamos y para dónde vamos. Entonces, decidí llamar a un conocido que tengo en el gobierno, para ponerme a la orden. </span> </span></div><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"></span><br /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">—¿Cómo es la vaina? </span> </span><br /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"></span><br /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Me quedo helado. Él ríe, y me echa el cuento. </span> </span><br /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"></span><br /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Resulta que, nuestro héroe, mi amigo, decidió contactar a —lo que llamarían en la prensa— un alto personero del gobierno. Un alto jerarca. Alto, altísimo. A quien había conocido muy de cerca, a través de un familiar, hace muchos años cuando —el gran jerarca— era un principiante en los borrascosos asuntos de la política del siglo 21. En aquella época, ese señor era una personalidad de poca cámara, que andaba en un Chevette destartalado predicando palabras de igualdad, justicia social, honestidad y progreso. A pesar de no coincidir ideológicamente, ambos pasaron amenas tardes conversando sobre el Caracas, el Magallanes, la cerveza, y temas afines. Mi viejo colega se siente cómodo llamando al señor por su nombre de pila y, me asegura, que el hombre le atendió el teléfono a la primera, sin hacerlo esperar. Luego del típico saludo lleno de adornos y exaltaciones innecesarias, tan propio de nosotros los venezolanos, le explicó la razón de su llamada. Explicó que él lo había pensado bien y que entendía que debía aproximar las cosas desde un ángulo distinto, se había dado cuenta que si quería tener algún tipo de incidencia —positiva, por supuesto— sobre la situación del país, era si dejaba atrás ciertos prejuicios y buscaba la manera de involucrarse. Que no lo viera con suspicacia, que este acercamiento era noble, que entendía el presente político del país, pero que también entendía que las instituciones necesitaban orden y que, además, eso también tenía que interesarles a ellos políticamente. Que tenía un buen perfil. Consultor jurídico de grandes compañías. Experiencia en el sector energético. Estudioso del derecho y las ciencias administrativas. Varios postgrados. Carrera y nombre intachables. Y que, por esas mismas razones, su nombre y su carrera, le aseguraba que su gestión —en donde fuera— sería limpia, renovadora y progresista. </span> </span><br /></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Su interlocutor fue brutalmente sincero: “La verdad, no me interesa. Te lo digo por la confianza y el aprecio que te tengo. Puedes mandarme tus papeles, si quieres. Pero no voy a hacer nada con ellos. Ni me interesa, ni me sirve”. </span> </span></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-size: small;">* * *</span> </span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Mi amigo se va. En un mes aproximadamente se irá a trabajar al primer mundo. Su ida, debo aclarar, no se debe a frustraciones profesionales. Mucho menos a miedo al país —este compañero es un verdadero guerrero de la sabana— y, sorprenderá a muchos, tampoco se debe a su reciente conversación con aquel alto burócrata. La razón de su salida es sencilla: una importante trasnacional se lo está robando pues, el tipo, tiene un buen perfil.</span></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-30000646620109163302012-11-12T15:58:00.002-05:002012-11-12T15:58:46.737-05:00Error Circular<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">En 1961 Joseph Heller publicó una novela que, sin quererlo, se haría esencial para explicar, o al menos darle nombre, a las trancas más absurdas de la burocracia tercer mundista. Catch-22 (Trampa-22), el nombre de la novela de Heller, se utiliza para describir una situación problemática, para la cual la única solución se encuentra negada por una condición inherente al problema original. En lenguaje informático —en el pequeño infierno virtual que es Excel— a esto se le llama Error de Referencia Circular (Circular Reference Error). Una fórmula que se refiere a sí misma para determinar la respuesta, y que, en consecuencia, queda cancelada. Algo así como el artículo 350 —aquel sobre la desobediencia civil— de la Constitución Bolivariana. “Bicha”, de cariño.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/error-circular-por-raul-stolk/">Leer más en Prodavinci (click aquí)</a> </span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-13471568892927983702012-10-10T16:01:00.005-04:002012-10-10T16:01:52.579-04:00Ratón electoral<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">Amanecí en un capullo de sábanas, con un pica hielo perforándome la sien y mi hija encaramada sobre la barriga como si yo fuese un caballo enfermo, deprimido, y bobo. Yo esperaba estar enratonado la mañana del 8 de octubre. Esperaba las campanadas en la cabeza propias de la champaña, el arrepentimiento de las malas decisiones del whisky, o la maldita descomposición estomacal típica del Ron. Es más, hubiese soportado con gusto una mezcla de todas las anteriores. Pero en cambio, amanecí fosilizado en la cama, con desgano suicida, y ese punzante dolor de cabeza que mi esposa cataloga siempre como migraña.</span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/raton-electoral-por-raul-stolk/">Leer artículo completo en Prodavinci (click aquí)</a> </span></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-3722915826099359902012-10-04T18:37:00.000-04:002012-10-04T18:37:02.512-04:00Insomnio Electoral<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">No duermo. Estoy agotado, pero igual no duermo. Tengo rato así. Quisiera utilizar estas horas extra que me regala el trasnocho para escribir sobre otra cosa, pero no puedo. El Firewall que tengo en mi cerebro no me lo permite. En agonía he pasado horas frente al teclado, jurando que no voy a escribir nuevamente sobre el mismo personaje. Esto me lleva, directo y sin remordimientos, al infierno de los procrastinadores, Facebook. Un Firewall piche, definitivamente. </span></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">Pues bien, en estas andanzas insomnes en la red de redes sociales, me he encontrado husmeando entre los comentarios sobre el troleo a las personas que no van a votar en las elecciones del domingo. Esta morbosa actividad me ha cobrado valioso tiempo que hubiese podido utilizar para escribir sobre lo bonita que estaba la tarde, por ejemplo. Antes de seguir, aclaro que esto no es uno más de esos comentarios, no tengo la autoridad moral para regañar ni señalar a nadie, pero tampoco me interesa defender el honor y derechos de los troleados. Además, disfruto el toma y dame. Asqueroso, lo sé.</span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/insomnio-electoral-por-raul-stolk/">Leer artículo completo en Prodavinci (click aquí)</a> </span></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-78241211665726184892012-09-23T19:21:00.000-04:002012-09-23T19:22:23.958-04:00Libertad Ocre (amarillo)<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">I. ¿Qué es? </span></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><br /></span><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">Elena se la pasa tratando de convertir a todo el que conoce. Cree que va a cambiar al país de uno en uno. Está convencida de que el gobierno le ha coartado sus libertades. A ella y a sus hijos. Sacrilegio. Tiene la franela que dice “Con mis hijos no te metas”, y la usa. No pierde la oportunidad de batirse con cualquier persona que represente algún tipo de autoridad. Sus víctimas favoritas, funcionarios de chaqueta roja o uniforme verde. Se da un banquete en las elecciones. Hace años, en una de tantas verbenas electorales, ya ni recuerda cuál, Elena decidió aplicársela a uno de los soldaditos del Plan República. Lo agarró desprevenido mientras hurgaba con la punta del FAL en un matero, en franca cacería de un tuqueque. </span></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><br /></span><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">—Joven, ¿no cree usted que el país está mal encaminado con este señor? </span></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><br /></span><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">—Bueno yo no sé señora, pero ahora hay más libertad. </span></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><br /></span><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">—¡¿Qué qué?! ¿Cómo es eso mijo? </span></span><br /><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><br /></span><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;">—Mire: Antes, si uno orinaba por ahí, en la calle, venía la policía y lo llevaba a uno detenido. Eso, o mínimo te daban una tunda de palos. Ahora, uno puede oriná donde sea y nadie dice nada. ¿Ve? Más libertad.</span></span><br /></div><div style="text-align: justify;"></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/libertad-ocre-amarillo-por-raul-stolk/">Leer artículo completo en Prodavinci (click aquí)</a> </span></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-10346626240119640742012-09-14T17:50:00.000-04:002012-09-14T17:52:51.842-04:00Salvar la patria<div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><style><!-- /* Font Definitions */ @font-face {font-family:Cambria; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:auto; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0in; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ascii-font-family:Cambria; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Cambria; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-theme-font:minor-bidi; mso-ansi-language:ES-TRAD;} @page Section1 {size:8.5in 11.0in; margin:1.0in 1.25in 1.0in 1.25in; mso-header-margin:.5in; mso-footer-margin:.5in; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} </style><span style="font-size: large;">Quedan pocos días para el 7 de octubre. Ya no hay necesidad de explicar la importancia de la fecha, quien no la entienda —sin ánimos de sonar como el innombrable—, simplemente, no es venezolano.<br />&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">En lo que queda de campaña debemos tener temple de acero y mucha inteligencia para no caer en las trampas cazabobos del Chavismo. Lo único que le queda al Presidente de la República es tratar de desacreditar a su rival pues es claro que no se encuentra en condiciones para ir puerta por puerta y, aunque pudiese, tras 14 años de retraso, corrupción, miseria y muerte, no tendría nada que enseñar. <br />&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Con el voto no es suficiente. Hay que hacer sacrificios. El que tenga dinero que lo aporte. El que no tenga que lo recoja. El que tenga carro que lleve gente. El que no tenga que los convenza. Quien viva lejos, que viaje. Jóvenes y no tan jóvenes a volcarse sobre las mesas como testigos para defender los votos. O simplemente, ponerse a la orden.<br />&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Nuestros políticos tendrán que hacer sacrificios también. El reciente episodio con Juan Carlos Caldera es el ejemplo perfecto de lo que podemos esperar de la campaña del gobierno en los escasos días que quedan. A pesar de que la respuesta de Henrique Capriles tuvo la contundencia requerida y que la explicación de Caldera fue suficiente como para no manchar al candidato, se requerirá de otros sacrificios políticos de terceros indirectamente ligados al asunto. El municipio Sucre, específicamente, Petare, ha sido cabeza de lanza en la campaña de nuestro Flaco. Estoy seguro que no hay plan de dejarlo desatendido pero, previo salto de talanquera de William Ojeda, queda clara la intención del gobierno para este punto neurálgico de la campaña. Se va a requerir de un cuarto bate para poner orden y asegurar Petare. Lanzando nombres al aire, Carlos Ocariz sería invencible en su casa. Miranda no tendría problema pues ya tiene gobernadora. Es cierto que lo principal es la campaña presidencial, pero este problema debe ser atendido y resuelto para evitar que un juego perfecto se convierta en no hit no run.<br />&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Con votar no es suficiente, tenemos que echar el resto. No por nada en un maratón se guardan energías para el final. En el remate está el triunfo.</span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-87006215904380063532012-08-30T00:01:00.000-04:002012-08-30T00:02:34.079-04:00Hollywood y Venezuela, tan cerca y tan lejos<div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">No me gusta Tom Clancy. No pondría esfuerzo en leer sus complicados libros y me he limitado a no ver más de un par de veces las películas que sobre ellos se han hecho. A pesar de esto, guardo con especial cariño el recuerdo de ir a ver <i>La Caza del Octubre Rojo</i> en el cine. Tenía diez años cuando vi aquella aventura de fin de la Guerra Fría protagonizada por un entonces esbelto Alec Baldwin y Sir Thomas Sean Connery. La persecución de submarinos fue —y esto hay que escucharlo con la voz en off de un narrador de televisión venezolano— “electrizante”.</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><br /></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/2012/08/28/actualidad/hollywood-y-venezuela-tan-cerca-y-tan-lejos-por-raul-stolk/">Leer artículo completo en Prodavinci (click aquí)</a> </span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-75133675351494907302012-04-08T15:00:00.001-04:002012-04-08T15:00:01.367-04:00Sobre el periodismo de RT<div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Las redes sociales han avivado y contagiado el hambre por el tubazo. Hasta lo ha hecho comprensible para quienes nunca tuvieron la oportunidad de darlo. Imagínense ese sustico agradable que se siente al recibir un RT o una mención en Twitter multiplicado por mil o un millón.</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/sobre-el-periodismo-de-rt-por-raul-stolk/">Leer artículo completo en Prodavinci (click aquí) </a></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-15739036425637560392012-04-06T15:00:00.002-04:002012-04-06T15:00:06.341-04:00Este tuit será censurado<div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">En una <a href="http://blog.twitter.com/2012/01/tweets-still-must-flow.html">entrada </a>en el blog de Twitter se lee: <br /><br /><i>“Mientras seguimos creciendo internacionalmente, penetraremos en países que tienen ideas diferentes sobre los contornos de la libertad de expresión. Algunos difieren de tal forma de nuestras ideas, que no podríamos siquiera existir ahí. Otros tienes ideas similares a las nuestras pero, por razones históricas o culturales, aplican ciertas restricciones de contenido como, por ejemplo, Francia y Alemania que prohíben la distribución de contenido Nazi.”</i> <br /><br />Este es el preámbulo del cambio de política de la red social en cuanto a la censura reactiva de tweets, atendiendo a su contenido, por país. Es decir, a partir de ahora, previa solicitud de cualquier gobierno, Twitter removerá mensajes de sus usuarios en el país que lo haya solicitado.</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><a href="http://n/">Leer artículo completo en Prodavinci (click aquí)</a> </span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-22880352481400442852012-04-04T15:00:00.000-04:002012-04-04T15:00:03.811-04:00Cuevana y el efecto SOPA<div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">La América Latina en pleno se regocijó tras el anuncio de que Netflix, compañía de alquiler de videos por correspondencia y en línea, ofrecería su contenido en streaming para algunos países de la región. “Vientos de primer mundo”, pensaría más de uno. El lanzamiento se esperó con la misma ilusión y resultados similares a los del satélite Simón Bolívar: 5… 4… 3… 2… 1… Amarga decepción. Al ingresar al mentado sitio nos encontramos con que la oferta no iba más allá de Virgen a los 40 como película de estreno y el Chavo del ocho en la sección de teleseries. Nada que la televisión local abierta no pudiese ofrecer en Tardes Felices y Cine Millonario. Mientras tanto, del otro lado de la acera, en la cuadra de los forajidos, el sitio Cuevana ofrecía, sin costo y con la mejor calidad posible, las últimas películas y los capítulos de las series más populares a minutos de su estreno.</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/cuevana-y-el-efecto-sopa-por-raul-stolk/" style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Leer el artículo completo en Prodavinci (click aquí) </a></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-39181984516010967562012-04-02T15:00:00.001-04:002012-04-02T15:00:00.425-04:00Celsius 233<div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Vivimos en un mundo impaciente. La inmediatez en el acceso a la información se ha convertido en prioridad. Si un barco encalla al otro lado del mundo, queremos saber, antes que el capitán pise tierra, de qué color era la ropa interior de la chica que lo distrajo y causó el accidente. Peor aún, no queremos que nos lo digan. Queremos verlo. <br /><br />Para eso inventamos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Internet">Internet</a>. Mentira. No tenemos idea para qué se inventó. Fue algo que surgió casi de forma natural, en una especie de gestación bioelectrónica entre transistores y materia gris. Un organismo que cobra vida con el impulso de miles de millones de voluntades, solamente concebible por un Julio Verne o algún libretista nerd que podría haberla imaginado como una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Skynet_%28Terminator%29">Skynet</a>, que eventualmente se voltearía contra su creador para aniquilarlo.</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/celsius-233-reflexiones-sobre-ciencia-ficcion-internet-y-propiedad-intelectual-por-raul-stolk/">Leer el artículo completo en Prodavinci (click aquí)</a>&nbsp; </span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-41025388166382548562012-03-30T22:40:00.006-04:002013-04-22T23:11:31.796-04:00Los libros<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-PhbeXi3H8qg/T3ZudorOy_I/AAAAAAAAAZA/WgmN5-yHAnM/s1600/DSC_0548_2.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"></a><a href="http://4.bp.blogspot.com/-t9mOt6SnxIs/T3ZvykZdurI/AAAAAAAAAZQ/_rxOPSetveQ/s1600/DSC_0548_2.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-t9mOt6SnxIs/T3ZvykZdurI/AAAAAAAAAZQ/_rxOPSetveQ/s320/DSC_0548_2.JPG" width="288" /></a></div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><br /><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Torturo libros. Desde hace años ya. Quizás más de ochenta. No recuerdo cuándo empecé. Pero estoy seguro que desde el principio —aquel lamentable día en que aprendí a leer— los he torturado y se, también, que siempre ha sido un placer. Torturarlos, por supuesto.&nbsp;</div><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Los vejo. Estrujo sus páginas. Les manoseo. Las enrollo detrás de la carátula y las aprieto firmes mientras leo. Doblo sus puntas para marcarlas. Y a veces, cuando me aburren o nada más tienen que ofrecer, quedan así, dobladas eternamente en el mismo sitio. No me importa si es en la mitad o principio de la obra.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Los irrespeto. Los marco con mi nombre como hierro en ganado. Les rayo, subrayo, escribo, anoto y garabateo. Los utilicé de libreta e incluso, alguna vez —en una época antigua—, llegué a arrancar alguna hoja para apuntar el teléfono de alguna joven de la facultad. No hay lugar sagrado entre las páginas de un libro.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Los humillo. Cuento sus páginas con impaciencia. Salto líneas, hojas y capítulos. Leer es un proceso doloroso y cada libro un pequeño parto.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Los abandono. Quedan en mis estantes, anaqueles y tramos, eternamente. Me olvido de ellos. Dejo que un manto de polvo los cubra y los entierre. Dejo que la humedad haga lo suyo. Los hace inaccesibles. Pinta sus páginas de amarillo. Y envenena a quien ose tocarlos. El encierro los convierte en trofeos y evidencia de una vida. Un epílogo que grita: ¡Estuve aquí!&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Mi biblioteca es una cárcel, una mazmorra.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Eso es lo que hago: torturarlos. Siempre lo he hecho. Y ahora, que estoy decrépito y casi moribundo, han decidido vengarse. Habrán pasado años fraguando su plan. Viéndome desde sus estantes polvorientos. Esperando por esa maldita revista que lo empezó todo. Esa revista que por accidente algún nieto, convertido en cómplice sin quererlo, dejó en mi biblioteca. Por días estuvo allí, reposando a un lado del cenicero ámbar sobre la mesa de café. Aguardó por el momento preciso. Me estudió, ahora lo sé. Aprendió mi rutina. Sabía que después de mis dos whiskys de las cuatro, me quedaba dormido con un cigarrillo encendido en la mano derecha, colgando sobre el cenicero. Esperó y me veló. Esperó y se acomodó sobre el lugar donde debían caer las cenizas. Y cuando la colilla, casi consumida, se resbaló de entre mis dedos, la revista la atajó. Prendió silenciosamente mientras yo yacía dormido. Los libros regados a su lado, sobre la mesa de café, irían pasándose la llama lentamente y sin hacer ruido. Proust, Wilde, Joyce, Poe, Hemingway, arde Dante. Se irían pasando el fuego en cadena, hasta llegar al estante más cercano, el de las enciclopedias. Endemoniadas enciclopedias. Olvidadas desde hace más de veinte años. Ardieron con rabia. Probablemente más rápido que los demás, sin disfrutarlo. Me fueron flanqueando. Libros de viaje, poesía, literatura, historia y derecho. Me rodearon silenciosamente y no fue hasta el desplome del anaquel de arte frente a la puerta —para asegurar mi encierro— que desperté. Abrí los ojos de aquel sueño en que torturaba felizmente alguna novelilla de bolsillo, para encontrarme rodeado de humo y llamas en tonos de azul, verde, violeta, rojo y amarillo.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Mi única esperanza de escape se encontraba sobre la biblioteca de autores latinoamericanos, la única que permanecía intacta. Una ventana, un tragaluz, que hace tiempo alguna mujer tediosa y exigente hizo abrir, prometía llevarme a buen resguardo. La estantería haría las veces de escalera de escape. Con la precaria agilidad que mis años me dejaron salté sobre el mueble para llegar a la ventana. Lo sentí firme bajo mis pies y recordé, con aire triunfal, cuando tantos años atrás decidí clavarla y asegurarla a la pared. Uno, dos, cuatro estantes, seis y mi brazo estirado y harapiento alcanzó abrir la ventana con un incómodo empujón. La corriente de aire que entró por la escotilla avivó el fuego de tal manera que sentí una onda sofocante posarse sobre mi espalda. Un último esfuerzo de mis débiles piernas rompió la tabla bajo mis pies y luego el cuarto, tercero, segundo y primer estante. Una avalancha de Paz, Cortázar, Gallegos, Rulfo, Fuentes, Garmendia, Borges, Roa Bastos, García Márquez y Vargas Llosa, se vino sobre mi como un alud de papel, polvo y telarañas. Me arroparon y quedé inmóvil. Bajo aquella mórbida cobija sentí un calor que pronto dejaría de ser agradable. Los libros empezaron a arder jovialmente a mi alrededor. Como si rieran de mí, en alegre candela.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Y quedé en este sitio, sembrado, esperando las llamas de la venganza.&nbsp;</div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;"><br /></div></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><div style="text-align: justify;">Revista Clímax - marzo 2012</div></span>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-73047894738918108092012-03-28T11:30:00.000-04:002012-03-28T11:30:51.235-04:00Alcabala<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">En la escuela de derecho tomé una electiva de derechos humanos. La escogí entre diez materias para cumplir con el curso de seminario. Me sentí nobilísimo con mi escogencia, con seguridad mucho mejor que mis amigos: Ricardo, quien se decidió por el de Tránsito en busca de una materia práctica que le sirviera para algo “así sea para no dejarme joder por los pacos” y Francisco, que se inscribió en el curso de derecho canónico del padre Arruza, creyendo que sus años en el Colegio San Ignacio le servirían de palanca con el viejo y cascarrabias sacerdote.</span></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times; font-size: large;"><a href="http://prodavinci.com/2012/03/26/actualidad/alcabala-por-raul-stolk/">Leer la crónica completa en Prodavinci (click aquí)</a></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-41172354475732772922012-03-22T17:25:00.006-04:002012-03-22T17:34:54.576-04:00Llueve, escampa, y el Sol sale para todos<table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"><tbody><tr><td style="text-align: center;"><a href="http://1.bp.blogspot.com/-YaA-9vAtqCs/T2uYezkKdBI/AAAAAAAAAYo/Ih7d6iIsACc/s1600/PCRS.png" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"><img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-YaA-9vAtqCs/T2uYezkKdBI/AAAAAAAAAYo/Ih7d6iIsACc/s1600/PCRS.png" /></a></td></tr><tr><td class="tr-caption" style="text-align: center;"><em>"...tú te la juegas si andas diciendo lo que tú piensas..."</em></td></tr></tbody></table><div style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;">Para Carmencita y su talento para oler una etapa cumbre a meses de su llegada.</span></span><br /><br /><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">José Ignacio Cabrujas dijo alguna vez sobre la telenovela: se trata de una historia que tiene 199 malas noticias y una sola buena noticia que ocurre en el último capítulo. Un ejemplo ilustrativo: Niña pobre se enamora de niño rico. Niña pobre empieza a trabajar lavando los calzones de niño rico. Niño rico preña a niña pobre para luego enterarse, que niña pobre es hija de los padres de niño rico —quienes acostumbran desayunar con Mimosas en la terraza de su mansión—. ¡Horror! Ella se queda ciega, él lo pierde todo y se casa, por dinero, con la gemela malvada de la otrora niña pobre que ahora es rica porque construyó un imperio vendiendo obleas con dulce de leche.</span></div><div style="text-align: justify;"></div><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;"><a name='more'></a></span><br /><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">En el capítulo final se descubre que no son hermanos y que el primogénito no nacerá con rabo de cochino, gracias virgencita. Ella se cura. Se casan, se casa todo el mundo. Quince bodas. Niño rico recupera sus reales y la gemela malvada desaparece de la faz de la tierra luego de haber mordido su propia manzana envenenada. Fin.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;"><strong>A eso los expertos llaman telenovela rosa.</strong></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">En la otra acera están las de ruptura. Ni para el más vernáculo de los machos hay pena en admitir haber sintonizado Por estas calles (1992-1994), esa telenovela de ruptura que caló y definió la cultura popular venezolana como ningún otro programa lo ha hecho.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Lo que se oía en la calle se decía en la novela (y viceversa). <em>El business as usual</em> de la tecnocracia fue rápidamente sustituido por una frase un tanto más autóctona y descriptiva de lo que somos: como vaya viniendo, vamos viendo. Eudomar Santos se convirtió en el gurú de la sociedad venezolana, la gente caminaba con su tumbao y piropeaba a su son.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">El país estaba sumido en la antipolítica y, Por estas calles, además de espejo (en algunos casos profético) fungía como agudo editorial de la situación que se estaba viviendo. En la entrevista a Ibsen Martínez que la periodista Mirtha Rivero publica en su libro La Rebelión de los Náufragos (Editorial Alfa, 2010), el autor admite sentirse “responsable de haber dado un granito de arena a la antipolítica” y, en consecuencia, a esa conjura que de alguna manera contribuyó a desmantelar el gobierno de Carlos Andrés Pérez (II).</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Una década más tarde, entre 2003 y 2004, Venezuela atravesaba una nueva coyuntura política e institucional. El referéndum revocatorio del Presidente de la República estaba en puertas y un tenso clima abrumaba a la sociedad venezolana. Cosita Rica estaba de moda y era transmitida por Venevisión en horario estelar. Esta producción, de la pluma de Leonardo Padrón, mezclaba elementos de telenovela rosa con contenido de ruptura. Mostraba, sin tapujos, el ambiente polarizado que se vivía en la calle.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">El villano del show era un empresario déspota, loco por el poder, quien, paradójicamente, era sometido a un proceso para removerlo de su cargo. Tanto el Ministerio de Comunicación e Información como el Comando Maisanta ejercieron presión para que el revocatorio a Olegario Pérez —villano estrella de la telenovela encarnado por Carlos Cruz— fuese suspendido hasta después del de Hugo Chávez. Sobre este episodio, la profesora Carolina Acosta-Alzuru hace un excelente y muy profundo análisis en su libro Venezuela es una telenovela (Editorial Alfa, 2007).</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Hacer un análisis jurídico sobre lo que vino después, Ley RESORTE (2004) —la cual entra en vigencia en menos de 4 meses después del capítulo final de Cosita Rica— y su gemela malvada la Ley RESORTEME (2011), al igual que tantos otros temas legales de los últimos tiempos, puede tornarse en una tarea de una aridez somnífera. Vale más, en todo caso, el análisis de quien conoce las entrañas del animal como nadie.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">En la opinión de la ya mentada profesora Acosta-Alzuru, más allá de las inconsistencias de los instrumentos legales que se implementaron para regular contenidos, el efecto más importante lo tuvo el cierre de RCTV y que, como consecuencia, “la autocensura se ha convertido en un mecanismo de supervivencia para los canales que tenemos al aire y que producen y/o transmiten telenovelas”.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; text-align: justify;">Para la profesora, la mordaz consecuencia de todo esto es que “nuestra telenovela ha perdido actualidad y riesgo. Se ha vuelto pacata. Y así no dialoga con el país de la manera que solo ella puede hacerlo. Nuestros escritores, aún los que escriben las telenovelas más tradicionales, lo hacen dentro de una camisa de fuerza. En Venezuela ya no se pueden hacer telenovelas que reflejen/editorialicen/generen reflexión sobre el ámbito político del país. Creo que mientras tengamos el contexto político actual, seguiremos viendo a la telenovela venezolana evadir la realidad y a los escritores que se nieguen a eso haciendo cabriolas para expresarse.”</span></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">La libertad de expresión, por su condición de derecho humano, siempre estará por encima de cualquier interés político. Poco importa si el público es tan inmaduro como para dejarse manipular por un programa de televisión o si las autoridades se sienten aludidas o desprestigiadas por su contenido. El contexto histórico es el lienzo donde se deben pintar nuestras historias. Negarlo o limitarlo, sería atentar contra nuestra memoria e identidad.</span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif;"><br /></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Tiempos de gran creatividad y menos pacatería están a la vuelta de la esquina. Y cuando lleguen, tendremos mucho material para cine literatura y, por supuesto, telenovelas. En palabras de la profesora: “hay tantas historias por contar…”</span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-42131883999313894212012-03-20T19:14:00.002-04:002012-03-20T19:17:00.129-04:00La Guerra de las Cibergalaxias<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Cuatro&nbsp;posts en Prodavinci sobre redes sociales, piratería y libertad de expresión: </span></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/celsius-233-reflexiones-sobre-ciencia-ficcion-internet-y-propiedad-intelectual-por-raul-stolk/"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Celsius 233 (Reflexiones sobre ciencia ficción, Internet y propiedad intelectual)</span></a></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/cuevana-y-el-efecto-sopa-por-raul-stolk/"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Cuevana y el efecto SOPA</span></a></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/legalmix-este-tuit-sera-censurado-por-raul-stolk/"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Este tuit será censurado</span></a></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><a href="http://prodavinci.com/blogs/sobre-el-periodismo-de-rt-por-raul-stolk/"><span style="font-family: Times, &quot;Times New Roman&quot;, serif; font-size: large;">Sobre el periodismo de RT</span></a></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-68710695561379327602012-03-01T19:44:00.000-05:002012-03-01T19:44:40.352-05:00Another one bites the dust<span class="sharebutons"><span class="gplus"></span> </span> <br /><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Para leer la versión en inglés en <a href="http://caracaschronicles.com/">Caracas Chronicles</a>, hacer click aquí: <a href="http://caracaschronicles.com/2012/02/26/another-one-bites-the-dust-4/">Another one writes the post</a>&nbsp; </span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Tras años de lucha contra el SIDA, Freddy Mercury murió una tarde de noviembre de 1991, y con él, un proyecto musical llamado Queen. Nunca hubo duda, Freddy Mercury era Queen. Poco hubiesen importado los esfuerzos del guitarrista Brian May por encontrar un reemplazo adecuado —uno que no se sintiera como una vulgar imitación del Sr. Mercury— o por darle un corte distinto a la banda: la reina había muerto. </span></div><div style="text-align: justify;"><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Durante la convalecencia del famoso cantante inglés de ascendencia indoeuropea, éste negó en repetidas ocasiones su situación. Incluso cuando su deterioro físico por causa de la enfermedad era más que evidente, Mercury negó a los medios que su condición fuera tan seria como se especulaba. </span></span><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">En vez de descansar y tratarse como correspondía, Mercury trató de mantenerse activo. Pero poco pudo el titán contra una enfermedad, que en aquella época tenía la mortal connotación de “cáncer”. Poco a poco fue desapareciendo de la escena pública. Su última aparición, fue gracias a un sobrehumano esfuerzo con el que grabó el video de These are the Days of Our Lives, pocos meses antes de su muerte. </span></span><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Mercury mantuvo las informaciones sobre su enfermedad bajo gran hermetismo mientras pudo: </span></span><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">“Respondiendo a las informaciones y conjeturas que sobre mi han aparecido en la prensa desde hace dos semanas, deseo confirmar que he dado positivo en las pruebas del virus y que tengo SIDA. He procurado mantener oculta esta información para proteger mi vida y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad y espero que todos se unan a mi, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad. La privacidad siempre ha sido muy importante para mi y siempre he sido conocido por haber concedido pocas entrevistas. Por favor entiendan que ésta política se mantendrá.” </span></span><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Poco más de veinticuatro horas luego de que su equipo hiciera pública esta declaración, Mercury murió. </span></span><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Por años se escucharon propuestas de reemplazos de Mercury para relanzar la banda. Se habló de su íntimo amigo Elton John, también del polifacético David Bowie —cuyo aporte a la banda como compositor y acompañante en el éxito Under Pressure era ampliamente conocido— y recientemente de Robbie Williams. Paul Rodgers los acompañó por cinco años entre 2004 y 2009, pero siempre como Queen + Paul Rodgers; con lo cual queda claro que cualquier cosa que hiciesen sería cualquier vaina menos Queen, porque Freddy Mercury era Queen. </span></span><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><br style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;" /><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">La reina ha muerto. Dejó su marca indeleble en la historia del rock &amp; roll y a un despechado club de fans, que con el tiempo —sin dejar de tenerla en especial consideración—, pasaría la página para seguir a otros artistas y venerar a otros dioses. Como pasa con todo.</span></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-16005773672152954152012-02-28T19:30:00.001-05:002012-02-28T19:31:49.743-05:00Rotten City, Rotten Town<div dir="ltr" style="margin-bottom: 0pt; margin-top: 0pt; text-align: justify;"><span id="internal-source-marker_0.6393341084409685" style="background-color: transparent; color: black; font-family: Times New Roman; font-size: 16px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"></span><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; font-size: large;"><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;">Hoy nos amanece la dura noticia que Juancho Chacón, mejor conocido en la escena </span><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: italic; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;">underground</span><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"> venezolana como Onechot, recibió un disparo en la cabeza la noche del lunes por delincuentes que intentaban atracarlo. Se encuentra en terapia intensiva. Hasta el momento en que se escriben estas líneas no hay más detalles.</span></span><br /></div><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; font-size: large;"><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"></span></span><br /><div dir="ltr" style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; margin-bottom: 0pt; margin-top: 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;">Fuera de las páginas de sucesos Onechot hizo noticia en 2010 con su video Rotten Town. La imagen de un niño asesinado por una bala perdida en un barrio de Caracas incendió Youtube. La crudeza del mensaje le valió varias amenazas de demanda que se fueron diluyendo en la realidad de su contexto. Sin entrar en politiquerías, Onechot se convirtió en el principal representante de la </span><a href="http://www.guayoyoenletras.net/?p=11645"><span style="background-color: transparent; color: blue; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: underline; vertical-align: baseline;">música venezolana de protesta del siglo 21</span></a><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;">.</span></span><br /></div><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; font-size: large;"><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"></span></span><br /><div dir="ltr" style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif; margin-bottom: 0pt; margin-top: 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><span style="background-color: transparent; color: black; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;">Desde esta esquina enviamos un mensaje de fuerza para Juancho y su familia.</span></span></div><div dir="ltr" style="margin-bottom: 0pt; margin-top: 0pt; text-align: justify;"><br /></div><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://1.gvt0.com/vi/ZJghFHPNjAE/0.jpg" height="266" width="320"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZJghFHPNjAE&fs=1&source=uds" /><param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /><embed width="320" height="266" src="http://www.youtube.com/v/ZJghFHPNjAE&fs=1&source=uds" type="application/x-shockwave-flash"></embed></object></div><div dir="ltr" style="margin-bottom: 0pt; margin-top: 0pt; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Times New Roman; font-size: 16px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"><br /></span></div><span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Times New Roman; font-size: 16px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"></span><a href="http://www.youtube.com/watch?v=5YJQuIxijl4"><span style="background-color: transparent; color: blue; font-family: Times New Roman; font-size: 16px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: underline; vertical-align: baseline;"></span></a><span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Times New Roman; font-size: 16px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline;"> </span>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-38372341830051306972011-12-20T00:05:00.003-05:002011-12-20T00:07:26.363-05:00Snapshot de Eva<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://prodavinci.com/2011/12/18/actualidad/snapshot-de-eva-ekvall-por-raul-stolk/"><img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-sWY77RI-1c0/TvAXP3uPYWI/AAAAAAAAAXw/lPhJCt81H4s/s1600/snapRMEE.jpg" /></a></div><div style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;"><br /><span style="font-size: large;">El último encuentro con una querida amiga: <a href="http://prodavinci.com/2011/12/18/actualidad/snapshot-de-eva-ekvall-por-raul-stolk/">Snapshot de Eva Ekvall</a></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-58948109896917877952011-11-30T21:19:00.000-05:002011-11-30T21:19:32.547-05:00El imperio de la Ley<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-_ccfN3rPZCk/TtbjTVtbY7I/AAAAAAAAAXk/g_fzrK7YyCM/s1600/jmvrs.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="239" src="http://4.bp.blogspot.com/-_ccfN3rPZCk/TtbjTVtbY7I/AAAAAAAAAXk/g_fzrK7YyCM/s320/jmvrs.jpg" width="320" /></a></div><b><i>Publicado en <a href="http://www.codigovenezuela.com/2011/11/opinion/raul-stolk/el-imperio-de-la-ley-por-raul-stolk">Código Venezuela</a> 30/11/11</i></b><br /><br /><style><!-- /* Font Definitions */ @font-face {font-family:Cambria; 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Entendí que una de las consecuencia más graves de estos regímenes anárquicos disfrazados de dictaduras populistas es, precisamente, la pérdida de aquella característica fundamental de la conciencia democrática: el respeto a la ley.</span></div><div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><br /></div><div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">A cuenta de que nos gobierna un régimen regresivo que, con menoscabo de las libertades económicas garantizadas en la Constitución, todo lo regula y todo lo limita, nos sentimos con licencia de violar el ordenamiento jurídico a nuestras anchas. Con esa excusa, hasta al más pendejo le salen agallas. “Algo tenemos que sacarle a este gobierno”, “por lo menos unos dolaritos con Sitme”, “mejor nosotros que ellos” y así sucesivamente hasta que no queda ni el rastro de los ciudadanos que solíamos ser, para pasar a convertirnos, y lo digo con toda la saña posible, en pueblo y nada más. Una masa idiota fácilmente sobornable con cuatro churupos.</span></div><div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><br /></div><div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Fomentar el respeto por las instituciones y las leyes no significa doblegarnos ni dejar de retarlas cuando atenten contra nuestros derechos. Significa hacer cama para la oportunidad de cambio que se encuentra a la vuelta de la esquina, porque la única forma de aprovecharla, es ser algo mucho más que ciudadanos, es ser país.</span></div><b><i></i></b>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-7155814385216634547.post-69222240512357657872011-11-10T23:04:00.000-05:002011-11-10T23:04:48.735-05:00Miami Blues<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-KCasgm5gBjg/TryewyEzhjI/AAAAAAAAAXU/USaRtPph8y0/s1600/IMG00692.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-KCasgm5gBjg/TryewyEzhjI/AAAAAAAAAXU/USaRtPph8y0/s320/IMG00692.jpg" width="320" /></a></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Una breve crónica sobre el exilio y el mejor blues criollo. Para leerla en Prodavinci, hacer click en el link: </span><a href="http://prodavinci.com/2011/11/10/actualidad/miami-blues-por-raul-stolk-nevett/" style="font-family: Times,&quot;Times New Roman&quot;,serif;">Miami Blues</a></span></div>Raúl Stolkhttp://www.blogger.com/profile/06233777528558440746noreply@blogger.com0